Información básica sobre acústica

El sonido es una sensación auditiva provocada por la vibración del tímpano al paso de una onda sonora. Cuando esta onda se desplaza en el aire provoca variaciones muy rápidas de presión atmosférica. La frecuencia del sonido expresa el número de vibraciones por segundo de la presión acústica. Se mide en hertzios (Hz).

Cuando un sonido no es deseado se denomina ruido. Éste es un agente contaminante que, dependiendo de su intensidad, frecuencia, etcétera, puede ocasionar enfermedades tanto fisiológicas como psicosomáticas en el ser humano. El grado de agresión que éste sufre depende de muchos factores: tiempo de exposición, estado de ánimo del receptor, volumen, etc.

La unidad que se utiliza para evaluar el nivel de ruido tal como lo percibe el oído humano es el decibelio (dB). Un decibelio es la mínima intensidad perceptible por el oído humano.

La intensidad de los sonidos existentes varía en una escala comprendida entre 0 (inexistente) y los 130 decibelios. La actividad normal del ser humano provoca un nivel de ruido de 55 decibelios. Cuando se superan los 65 dB, el ruido empieza a ser molesto; si supera los 85 decibelios puede ser perjudicial para la salud.

El sonido se desplaza en todos los medios capaces de mantener y propagar vibraciones (el aire, los líquidos y los sólidos). Existen dos clases de ruido, el RUIDO AÉREO, que se propaga a través del aire (voz, música, televisión...), y el RUIDO DE IMPACTO, que se propaga a través de elementos sólidos como los edificios. Éste es el ruido provocado por un taconeo, el arrastre de muebles o la caída de objetos. El ruido de impacto es muy molesto y puede percibirse muy lejos de la fuente que lo ha originado.

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